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Grand Banks presenta el GB65 Skylounge y amplía su aclamada serie 60

En el año en que cumple 70 años, el astillero estadounidense revela un yate de largo alcance que promete velocidad y eficiencia a la vez: casco en fibra de carbono con tecnología V-Warp, una autonomía de 2.344 millas náuticas y un proyecto pensado para servir de crucero, plataforma de expedición, barco de pesca o refugio de familia.

Grand Banks presenta el GB65 Skylounge y amplía su aclamada serie 60
Foto: Foto: Cortesia Grand Banks

Grand Banks presentó el nuevo GB65 Skylounge, el modelo que amplía la exitosa serie 60 del astillero. El lanzamiento llega en un año simbólico, el de los 70 años de la marca, que ayudó a definir el propio concepto de yate de largo alcance.

La historia de la serie empezó en 2017, cuando el Grand Banks 60 demostró que un barco de largas travesías no necesitaba cambiar velocidad por eficiencia. Después llegaron los modelos 54, 62 y 85. Ahora el 65 Skylounge se presenta como una de las expresiones más versátiles de la familia, un barco pensado para actuar tanto como crucero de largo alcance como plataforma de expedición, barco de pesca oceánica o embarcación de aventura en familia.

El Grand Banks 65 Skylounge navegando en mar abierto. Foto: Cortesía Grand Banks
El Grand Banks 65 Skylounge navegando en mar abierto. Foto: Cortesía Grand Banks

Un barco, varios usos

La propuesta central del GB65 es la misma que el presidente y proyectista jefe de Grand Banks, Mark Richards, defiende desde hace años: un barco de travesía puede navegar rápido, con confort y bajo consumo, sin renunciar al estilo de vida de cada armador.

En la práctica, eso significa una embarcación que sirve para pasar semanas recorriendo la costa, bucear en arrecifes lejanos, encarar la pesca en alta mar, recibir a la familia a bordo o incluso servir de oficina flotante durante parte del verano. El proyecto nació pensando en esa flexibilidad, y Grand Banks trabaja cada barco de forma personalizada, ajustando planos y acabados al gusto del propietario.

V-Warp: ligero, rígido y silencioso

El corazón de la generación actual de Grand Banks es la tecnología propia V-Warp, desarrollada a partir de la experiencia de Richards como carpintero de ribera. No se trata solo del diseño del casco, sino de la combinación entre forma, materiales y proceso de construcción.

El casco se lamina en fibra de carbono unidireccional y multiaxial, con una proporción precisa de resina y fibra que da como resultado una estructura al mismo tiempo ligera y resistente. Ese casco se funde directamente a los mamparos, a la cubierta y a la superestructura, lo que otorga al conjunto una rigidez poco común. Las marcas registradas del diseño son la proa de entrada fina, la curvatura suave en el centro y el fondo poco profundo en la popa, una combinación que promete una marcha suave y económica en toda la franja de velocidad.

El resultado se nota en el silencio a bordo. Según el astillero, la suite principal registró apenas 70 decibelios navegando a 28 nudos, un valor cercano al de una conversación común, que ronda los 64 decibelios.

El salón del GB65, con el ambiente integrado a la cocina al fondo y grandes ventanas laterales. Foto: Cortesía Grand Banks
El salón del GB65, con el ambiente integrado a la cocina al fondo y grandes ventanas laterales. Foto: Cortesía Grand Banks

Motorización y autonomía

La motorización estándar del 65 son dos Volvo D13 de 1.000 caballos cada uno, en ejes directos, con transmisiones Twin Disc. La primera unidad del 65 Skylounge, sin embargo, salió equipada con dos Volvo IPS 1350, también de 1.000 caballos, que llevan el barco con holgura a los 30 nudos.

Los números de consumo ayudan a entender la propuesta. Con media carga, el GB65 mantiene una velocidad de crucero de 20 nudos gastando cerca de 37 galones por hora, algo en torno a 140 litros por hora en total. Para quien gusta de ir más lejos, el barco tiene una autonomía de 2.344 millas náuticas navegando tranquilo a 10 nudos. Es la traducción del lema que Richards repite: "Menos peso, más resistencia, menos consumo, más autonomía, más velocidad y menos arrastre".

Por dentro: qué cambia respecto al GB60

La diferencia más visible frente al GB60 está en el salón, que ganó poco más de un metro de longitud, además de unos treinta centímetros más en el cockpit. La manga de 5,84 metros abre espacio para una suite principal en el centro del barco, con cama de matrimonio king, baño privado y bastante armario para vivir a bordo con confort.

Una suite VIP queda a proa, con luz y ventilación naturales, y la cabina de estribor puede configurarse de varias formas: como cabina de múltiples literas con baño, como oficina a bordo o como zona de servicio con refrigeración extra, lavadora-secadora y amplio armario. La cocina se ubicó a popa, lo que facilita el aprovisionamiento antes de zarpar y conecta el ambiente interior con el cockpit y la zona de parrilla cuando el barco está en uso.

La suite principal, en el centro del barco, con cama king y revestimiento en madera oscura. Foto: Cortesía Grand Banks
La suite principal, en el centro del barco, con cama king y revestimiento en madera oscura. Foto: Cortesía Grand Banks

El Skylounge y la versión flybridge

El nombre del modelo viene justamente del Skylounge, el ambiente superior cerrado que puede funcionar como un segundo salón. Allí hay un sofá en L, mesa de comedor, refrigeración y un aseo con ducha, y el sofá además sirve de litera de guardia para las travesías largas.

El puesto de mando central, al frente, tiene buena visibilidad desde dos butacas Stidd y se beneficia de ventanas laterales y traseras que se abren, dejando el espacio tan aireado como el de muchos flybridges. Para quien prefiere el mando al aire libre, Grand Banks también ofrece el 65 en versión Flybridge. Fuera, el diseño sigue la firma de la marca, con pasamanos y barandillas fabricados dentro del propio astillero y pasillos laterales anchos que hacen segura la circulación durante el atraque o la navegación. El cockpit se transforma según el viaje, de espacio elegante para recibir a una plataforma de pesca oceánica o base para buceo, tablas y kayaks.

70 años definiendo el largo alcance

Grand Banks construye yates desde hace casi siete décadas. Fue el Grand Banks 36 el que ayudó a crear la categoría de los trawler-yachts, y la serie Eastbay la que popularizó el crucero de inspiración Downeast. Hoy el astillero mantiene un portafolio de barcos a motor altamente personalizables y conocidos por su eficiencia, producidos en una fábrica propia y con oficinas de venta y servicio en América del Norte, Europa, Australia y Nueva Zelanda. La empresa cotiza en la Bolsa de Singapur.

"Cada armador navega de un modo diferente", resume Richards. Algunos cazan marlín, otros pasan meses explorando el Paso Interior de Alaska, otros fondean con los hijos a bordo. Para él, el papel del astillero no es decir cómo debe usarse el barco, sino construir uno capaz de llevar al dueño adonde apunte su ambición. Con el GB65 Skylounge y su versión Flybridge, Grand Banks refuerza lo que ya venía proponiendo con la serie 60: un yate de largo alcance moderno, fuerte, económico y hecho para ir más lejos disfrutando cada milla del camino.

Por: Redação Mundo Mar

Foto: Foto: Cortesia Grand Banks

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