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El barco que parece un superdeportivo y vuela sobre el agua: lo que el FUTUR-E le enseña al sector

Cinco metros de fibra de carbono reciclada, cuatro foils con actuadores que se mueven como suspensión de Fórmula 1 y propulsión eléctrica. El proyecto italiano importa mucho más por lo que anticipa que por su estética de Lamborghini.

El barco que parece un superdeportivo y vuela sobre el agua: lo que el FUTUR-E le enseña al sector
Foto: Imagem: divulgação Futur-E Foiling

La primera reacción frente al FUTUR-E es siempre la misma: parece un auto deportivo que cayó al agua y decidió quedarse. Puertas tijera, faros alargados, parabrisas envolvente y una cola que quedaría bien en cualquier salón del automóvil.

La estética llama la atención, y para eso está. Pero quien trabaja en el sector náutico debería mirar otra cosa: lo que hay debajo de esa carrocería y lo que eso indica sobre el rumbo de los barcos pequeños.

Qué es el FUTUR-E

Es un proyecto italiano, nacido en el estudio Centrostile Design, dirigido por Davide Cipriani, en Mordano, en la zona de Bolonia, al norte de Italia. La empresa se presenta como Futur-E Foiling y mostró el barco al público por primera vez en el Cannes Yachting Festival.

Las dimensiones sorprenden a quien solo vio fotos: son 5,20 metros de eslora por 2 metros de manga. Es un barco pequeño, del tamaño de una lancha de lago. Pesa 1.580 kg vacío y cerca de 2.000 kg cargado.

La distribución sigue la lógica automotriz: una butaca central de piloto, con lugar para dos pasajeros más en un banco trasero.

El prototipo navegando, todavía con propulsión convencional en las pruebas de mar. Imagen: difusión Futur-E Foiling
El prototipo navegando, todavía con propulsión convencional en las pruebas de mar. Imagen: difusión Futur-E Foiling

El detalle que importa: cuatro foils que piensan solos

Acá está la parte técnica que justifica la nota.

El barco no tiene un par de foils fijos, como la mayoría de los proyectos de vuelo náutico. Tiene cuatro foils independientes, cada uno comandado por actuadores electrohidráulicos, bajo el control de una central con giroscopio.

La referencia declarada por los proyectistas es la suspensión de un auto de Fórmula 1: así como cada rueda trabaja por su cuenta para mantener el auto pegado a la pista, cada foil trabaja por su cuenta para mantener el casco estable en el aire.

El despegue ocurre en tres etapas:

VelocidadQué sucede
8 nudosEmpieza el modo asistido, los foils sostienen parte del peso
16 nudosVuelo pleno, el casco sale por completo del agua
Más de 30 nudosVelocidad máxima anunciada

En las pruebas de mar el prototipo llegó a 32 nudos, todavía con un motor convencional fuera de borda, un Mercury Verado de 115 hp, mientras se desarrollaba la versión eléctrica. El proyecto prevé dos configuraciones de propulsión: fuera de borda o motor central con hélice de superficie.

Cero emisión, cero ruido, cero estela

Ese es el argumento central de la empresa, y es el punto que merece atención del sector.

Un barco que vuela sobre foils no produce estela significativa. Sin casco en el agua, no hay ola generada. Eso deja de ser un detalle técnico y se vuelve una cuestión práctica cuando se habla de:

Sumá el motor eléctrico, que resuelve ruido y emisión local, y el resultado es una embarcación capaz de circular donde una lancha convencional queda afuera. No por ser más lenta, sino por no dejar rastro.

La construcción sigue la misma lógica: fibra de carbono producida a partir de fibra 100% reciclada, con refuerzos en espuma estructural también reciclada.

El precio, y por qué no es el punto

El valor anunciado fue de 1 millón de euros, sin impuestos, para un barco de cinco metros.

Es fácil parar ahí y clasificar el proyecto como juguete de multimillonario. Sería un error de lectura, y el sector ya cometió ese error antes.

Todo salto tecnológico en la náutica empezó caro y arriba. Pasó con el GPS, con el piloto automático, con el casco en fibra, con el joystick de maniobra y con la estabilización giroscópica. Lo que hoy es equipamiento de serie en una lancha de 30 pies alguna vez fue extravagancia de mega yate.

El FUTUR-E no va a vender en volumen, y no es esa su función. Su función es probar que el conjunto funciona: foil activo con control electrónico, casco liviano en compuesto reciclado y propulsión eléctrica, todo junto, en un barco pequeño.

Qué quiere decir esto para la región

Tres lecturas prácticas para quien produce, vende u opera barcos.

Primera: el foil dejó de ser asunto de vela. Durante mucho tiempo, volar sobre el agua fue tema de regata oceánica y de la America's Cup. Ahora entra en el barco a motor de recreo, y con sistema activo, no pasivo. Quien proyecta cascos necesita acompañar esto.

Segunda: la eficiencia es el argumento eléctrico, no la batería. El gran limitante del barco eléctrico es la autonomía. El foil reduce drásticamente la resistencia al avance, porque saca el casco del agua. Menos arrastre significa menos energía para la misma velocidad, o sea más autonomía con la misma batería. Foil y eléctrico no son dos modas que se encontraron por casualidad, una resuelve el problema de la otra.

Tercera: el material reciclado salió del discurso. Carbono de fibra reciclada y espuma estructural reciclada en un barco de alto desempeño muestran que la agenda ambiental dejó de ser una calcomanía en el costado y se volvió especificación de proyecto. El astillero que quiera exportar va a encontrar esa exigencia del otro lado.

Un espejo para el diseño local

Vale un último comentario, más provocación que crítica.

El FUTUR-E nació en un estudio de diseño automotriz que decidió entrar al mar. No vino de un astillero. Vino de gente acostumbrada a dibujar autos, que miró un barco y preguntó por qué todavía se hace de esa manera.

Brasil tiene uno de los mayores parques náuticos del Hemisferio Sur y una industria automotriz establecida. Las dos casi nunca conversan. Tal vez sea esa la lección más barata que el proyecto italiano ofrece gratis.

Ficha técnica

FUTUR-E
ProyectoCentrostile Design, Davide Cipriani
OrigenMordano, zona de Bolonia, Italia
Eslora5,20 m
Manga2,00 m
Peso vacío1.580 kg
Peso cargado2.000 kg
Foils4 independientes, actuadores electrohidráulicos y central con giroscopio
Inicio del vuelo asistido8 nudos
Vuelo pleno16 nudos
Velocidad máximamás de 30 nudos, 32 nudos registrados en prueba
Construcciónfibra de carbono 100% reciclada, espuma estructural reciclada
Propulsióneléctrica, fuera de borda o central con hélice de superficie
Precio anunciado1 millón de euros, sin impuestos

Por: Redação Mundo Mar

Foto: Imagem: divulgação Futur-E Foiling

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