El sector náutico brasileño vive un buen problema. La flota crece, los astilleros amplían, las marinas se multiplican, y la demanda de servicio acompaña ese ritmo. El cuello de botella, hoy, no está en la falta de barcos ni en la falta de clientes. Está en la falta de gente calificada para atender todo eso.
Es una alerta que la ACATMAR, la Asociación Náutica Brasileña, presidida por Mané Ferrari, viene repitiendo. El sector crece de forma consistente, y la formación de profesionales no acompañó ese avance. Santa Catarina, que concentra cerca del 70% de la producción náutica nacional, es donde esta cuenta aparece con más fuerza: es donde están los astilleros, los proveedores y la mayor parte de la cadena de servicios del país.
Dónde falta gente
La carencia atraviesa toda la cadena productiva. En la construcción de las embarcaciones, faltan profesionales de carpintería, montaje, mecánica, electricidad, acabado y pintura. En la etapa siguiente, la de mantenimiento y operación, falta quien cuida el barco en el día a día: mecánica de motores, parte eléctrica y electrónica, laminación, tapicería y operación de marina.
Y la demanda no para en el taller. A medida que el barco moderno incorpora más electrónica, automatización y conectividad, el sector pasa a necesitar también ingeniería y arquitectura naval, tecnología embarcada y profesionales de turismo náutico, hospitalidad y gastronomía, que sostienen la experiencia a bordo y en tierra.
Por qué faltó gente
El problema tiene raíces conocidas. Durante mucho tiempo, el sector náutico fue tratado como un mercado de nicho, casi invisible para quien elige una carrera o monta un curso técnico. Mientras tanto, buena parte de los profesionales experimentados fue envejeciendo, y la renovación no vino a la misma velocidad.
El resultado es un desajuste: la industria acelera, y la expansión de plantas industriales como la de Fibrafort, en Santa Catarina, muestra el tamaño del movimiento, pero la escuela que forma al soldador, al laminador y al mecánico no acompañó. Es ese vacío el que el sector necesita cerrar ahora.
El camino es la formación
La solución no es un misterio, es formación. Acercar el sector a las escuelas técnicas, a los cursos de calificación y a las entidades de enseñanza es lo que transforma la demanda de hoy en empleo mañana. Es una de las banderas de la ACATMAR, que actúa para conectar la industria, las marinas asociadas y la formación profesional, y Santa Catarina es donde esta alianza puede dar el ejemplo para el resto del país.
Para quien está empezando o pensando en recolocación, el mensaje es alentador. La economía del mar es una de las pocas que hoy tiene más vacantes que profesionales listos para ocuparlas. Quien se califique ahora entra en un mercado que no para de crecer.
Por: Redação Mundo Mar
Foto: Imagem gerada por IA · Mundo Mar







